viernes, 18 de mayo de 2007

Un hijo mago


Los hijos son tema que me incomoda, no por que sienta presión social por tenerlos, sino por que mucho instinto materno no tengo. De hecho me interacción con los niños se da de dos formas:
- Los encuentro tiernos y bonitos, pero para mirarlos no mas. Casi como un muñequito, además cuando intento un poco de contacto siempre se me ponen a llorar, en resumen, pelea perdida.
- La otra forma, es cuando encuentro un cabro chico choro, como el Pato, mi sobrino que es capaz de meterme en su mundo de vez en cuando.

El Pato ve el mundo con un asombro impresionante, y estaba pensando, quien es capaz de hacer día a día un mundo impresionante. Los magos hacen volar cosas, parten agente por la mitad, pasan horas en estanques de agua si son mas sofisticados o solo hacen a aparecer un flor que alegre tu día, los magos nos regalan el asombro que hemos pedido.
Si me preguntan a mi que quiero que sea mi hijo, bueno, que sea lo que quiera y espero darles las oportunidades para eso. No obstante, me gustaría que fuera mago para que ofrezca asombro, o mas bien cosquillitas en la guata... es raro, pero eso me guata.